FOTO CORTESÍA
Northon Madrid Picott. Más arriba de la malla, así posicionó a Bolívar y Colombia dentro de los mejores del Voleibol en el concierto regional.
Era costumbre que los grandes escenarios, avenidas o plazas de Cartagena llevaran nombres de personas foráneas que poco nos aportaron e inclusive daño nos hicieron. Esa práctica ha ido cambiando y en algunos casos -que es lo que más destacamos- no estamos esperando a que mueran para hacerles los homenajes.
Tal es el caso de uno de los coliseos más utilizados en la ciudad. El Coliseo Northon Madrid. Muy pocos jóvenes saben "quién es ese señor". Es muy posible que usen el escenario y ni siquiera se pregunten porqué lleva ese nombre, otro tanto pensará que dejó de existir. Pues hoy le vamos a contar la historia del hombre dueño del nombre que lleva el letrero del escenario de La Piedra de Bolívar.
Northon es un cartagenero, nacido en la popular fecha de la Virgen del Carmen (16 de Julio) en la década de los 40, egresado del Colegio San Carlos, cuando este era uno de los más renombrados y confortables de la ciudad ya que contaba con piscina y canchas deportivas lo que incidió en su amor por la actividad del músculo. Tuvo un profesor paisa que sin saberlo marcó el derrotero de lo que sería su profesión; porque aunque a él le gustaba el voleibol, su tutor le hizo ver que no tenía la suficiente estatura para llegar a ser uno de los mejores; no sabiendo el antioqueño por supuesto, en lo que se iba a transformar Northon y lo que representaría para el País.
Apenas terminó su bachillerato se fue a Medellín a adelantar estudios de Licenciatura en Educación Física, luego se postuló, ganó beca y se dió el lujo de estudiar en Cuba (que era entonces potencia mundial en deportes) y la extinta Unión Soviética. Obtuvo el diploma de nivel 3 como entrenador (máximo grado internacional) cuando en Colombia solo 20 años después de él, alguien logró esa mención. Ejerció la Licenciatura en Educación Física como docente en el tradicional colegio Nuestra Señora del Carmen, simultáneamente con su vinculación a Coldeportes seccional.
Empezó a dirigir los seleccionados de nuestro departamento, e inició procesos que a muy corto plazo empezaron a dar sus frutos ya que en 1985, en un torneo de mayores participó con un grupo juvenil, logrando ganar el título en Bogotá, Tal fue el impacto de unos costeños ganando título en la altura, que la tesis de especialización que adelantaba por esos días la denominó "Voleibol, entrenamiento en altura". De allí en adelante no paró de ganar títulos para el departamento: 5 campeonatos nacionales en categoría junior, 5 en categoría juvenil y 3 en mayores. Esos logros lo llevaron a dirigir a la Selección Nacional de Voleibol con la que logró medalla de oro en unos Juegos Bolivarianos y medalla de bronce en el Suramericano de Caracas en 1985. Un distintivo de su palmarés como técnico, fue que siempre estuvo en los tres primeros lugares, nunca lo bajaron de ahí. Fue miembro de la Comisión Técnica Nacional de Voleibol.
En el año 1993, tras 20 años en el magisterio, 22 en Coldeportes; lleno de gloria y satisfacción por lo conseguido, decidió cerrar su ciclo como entrenador y "colgar la red".
FOTO CORTESÍA
Para los Juegos Centroamericanos realizados en nuestra ciudad en el año 2006 y estando en Cuba, fue notificado por la administración distrital que el coliseo ubicado en el barrio La Piedra de Bolívar, llevaría su nombre. No se lo creía, puesto que en esta ciudad todo era Pedro de Heredia o Blas de Lezo.
Hoy a los 77 años, sus días transcurren disfrutando de su nieto Naffer Cortina Madrid, apoyándolo porque el chico es una promesa de la natación de nuestra ciudad, organiza junto a él trabajos y estrategias para mejorar su condición y capacidad deportiva, se ha trazado la meta de plasmar en un libro la historia del voleibol colombiano; para esto le ayudan muchos de sus ex-dirigidos a nivel nacional, escribe artículos para entidades públicas y privadas; vive contando anécdotas a todo aquel que lo reconoce y se le acerca, es muy normal encontrarlo en el Estadio de Fútbol Menor de San Fernando viendo algunos juegos de la Liga, Torneo Nacional o una práctica de los clubes locales, y si usted tiene la fortuna de charlar con él, verá cómo sus pequeños ojos brillan y su voz se pone temblorosa, cada vez que recuerda esos logros con un balón y una malla alta. Aunque afirma "mi mayor satisfacción como entrenador no son los títulos que gané, ni que el coliseo de voleibol lleve mi nombre; sino ver a todos los que fueron mis alumnos convertidos hoy en verdaderos campeones de la vida porque son brillantes profesionales, pero sobre todo verdaderas personas y con el orgullo que algunos han creado La Fábrica de Sueños del Voleibol de Bolívar con grandes resultados, así que mas puedo pedir yo como entrenador, como formador, ya cumpli mi mision".



0 Comentarios